Recuperar ilusiones perdidas
Que poco cuerpo tengo de trabajo hoy. Llevo todo le día arrastrando los pies por la oficina. No me apetece trabajar absolutamente nada. Soy un tio responsable y me obligo a currar pero no puedo evitar las continuas evasivas mentales. Hace un momento me estaba acordando de lo que disfrute ayer viendo la cara y la ilusión de mi hijo mayor al encontrar por la mañana los regalos en el arbol. El pequeño tienen sólo 3 meses y pasa millas de la Navidad todavía. Aunque cuando ve a su hermano contento se pone como loco de contento, sonrie y agita los brazos como una marioneta. Ya se incorporará al club el año que viene.

Los regalos eran dos tonterias, dos mondas, dos chorradas. Pero llevaba pidiéndolas desde hace meses y yo no daba mi brazo a torecer. A sus 2 años y medio le costaba mucho encajar el continuado fracaso de sus campañas de marketing infantil(alguna con rabieta incluida) dirigidas a que su padre aflojase la cartera y le comprase uno de esos dos juguetes que veía cada fin de semana en nuestros paseos matutinos.
Los sabados y domingos por la mañana damos una vuelta los mayores de la casa mientras que su madre se queda currando con su hermano pequeño.
La verdad es que la Navidad recupera su magia con los hijos. Ver su ilusión, sus expectativas, sus alegrías, sus nervios es volver a vivir todo lo bueno que pasamos cuando nosotros lo eramos.
Y dentro de poco vendrán los reyes. Como Fernando todavía es un canijo y tiene sólo 2 años y medio no ha caído todavía en las garras del consumismo feroz y no pide a los Reyes marcas sino deseos. ¿Que significa esto? Pues que no pide una Play Station sino unas herramientas, como las de su padre. Que no pide un coche electrico tamaño real sino un tren como el que sale en las pelis antiguas.

Que bueno es recuperar ilusiones perdidas...
